Senryu : La vida

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SENRYU

Una Pamela
en la valla olvidada
oliendo a ti

Sensible al tacto
en tu vientre desnudo
las mariposas

En ti la vida
un tic tac diminuto
me habla de ti

Muy cristalinos
tus ojos encendidos
lo dicen todo

Quizas mañana
duerma sobre tu pecho
con su dulzura

Llegó la hora
volcándose la vida
sobre mis manos.

Alhalil, diciembre 2016

LIBRE DE CARGAS

sell-fumi

SELL FUMI – VENDER HUMO

De deudor libre he quedado
al final de mi andadura
no quedando mancha oscura
de ahí mi credo elevado.
La vida dará mil vueltas
acechando al que camina
por senda que contamina
con la inercia de las puertas
y con su juego fulmina
las promesas, sin respuestas

Alhalil, mayo 2016

Ocaso en rojo

otono-y-ocaso-en-rojo

TANKA

Tarde de otoño
el ocaso de rojo
el salón cálido
con una bella dama
de mirada discreta

Sobre el sofá
pensativa y sensual
la dama blanca
contemplando el ocaso
que ilumina la estancia

HAIKU

tarde de otoño
horizonte de fuego
rojo el ocaso

 

Alhalil, diciembre 2016

Haibun

Haibun 1

CUATRO DE DICIEMBRE

 

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Tras varios días de lluvia continuada, me animo a visitar la estancia de las letras y el relax. La escalera con una alfombra de hojas caídas del Caicabero, me adelanta la estampa que veré de la terraza que rodea el taller de versos. Faltan tres escalones y, el velamen del cenador, flota como cabellos al viento, mostrando un escenario único e irrepetible. Observo en vivo una lluvia de hojas balanceándose, contorneándose y planeando en su caída sobre un manto ya formado de hermanas que cayeron antes. Un despliegue de formas, figuras y tonalidades verdes, rojas, anaranjadas y amarillas, alfombran toda la estancia de mi lugar de descanso. Cubren la silla de metal y la mesa del cenador. El techo de la pérgola está invadido de hojas mojadas, algunas muertas mostrando el ocre ceniza de sus cuerpos, que dejan pasar tenuemente la luz del nuevo día. Al invadir la terraza mis pies, se escucha una armonía musical según avanzo y voy pisando el manto de hojas muertas que crujen, poniendo ritmo musical al paso de mi cuerpo, al tiempo que los jilgueros y gorriones anidados, emprenden su vuelo alarmados cuando interrumpo sus juegos. Hay en el cielo de esta mañana mágica, unas pocas nueves que pasean sus tenues cuerpos de algodón flotando aislados bajo el azul del alba, que se refleja en las aguas del riachuelo. El campo de cerezos desnudo y un enjambre de zarzales invaden el huerto de caquis abandonado que aún luce, anaranjados, los últimos frutos del otoño. Saco mi cuaderno y mi lápiz negro y amarillo y despejo el asiento de la silla blanca de metal oxidado, cubierta de hojas del Caicabero y un despliegue de vainas con semillas que esperan su oportunidad de germinación. Nace un Hokku y un Haiku.

 HOKKU

Mueren las hojas

Planeando hasta el suelo

Viento de otoño

HAIKU

Caen las hojas

volátiles al suelo

viento de Otoño

Alhalil, 4 diciembre 2016