Haibun: Sueños de papel

Viajaba de la oscuridad a La Luz. Agotado, paró a descansar reposando su cabeza sobre una almohada de plumas. Flotaba en sueños con su aura y con su yo, que estaba en el paraíso. Sólo quedaba un obstáculo, pasar el purgatorio de las ánimas errantes. Una voz dulce y cariñosa le indicó su penitente pago. Disfruta mientras dura este sueño y al despertar verás que tu alma reconfortada habrá encontrado su destino. ¡Te espero amor!

HOKKU

En el camino
Serpentea la nieve
Flotan los sueños

Alhalil, 14 junio 2018

SIN ATADURAS

Foto: BoroGarcía. Jacaranda en Benafer (Castellón)

Un nuevo paseo matutino. Luce el sol después de varios días de tormentas, granizo y lluvia en abundancia. Los campos de cerezos anegados y las miradas de los agricultores mirando al cielo. Con paso sosegado para no cargar mi débil columna subo la cuesta del cementerio. Seguir leyendo “SIN ATADURAS”

BRISAS DE FELICIDAD

Las tostadas crujientes con mantequilla y mermelada de melocotón. Huelo a café. En la terraza siento el frescor de una suave brisa de primavera, amenizada por los reclamos de dos tórtolas cortejándose en los cables de la luz y los cánticos de las aves. Observó las hormigas buscando su alimento. El sol escondido tras un cúmulo de nubes que amenazan tormenta, aunque no hay golondrinas. 22 grados. Florece el jazmín y los cerezos muestran su más intenso color rojo indicando que es el tiempo de la recolección. Por unos minutos me olvidé del dolor de mi columna recién operada, de las malas noticias de los telediarios y de la carta de Hacienda.

Por unos instantes, he vivido en otro mundo, en otro tiempo, en el Edén. En definitiva, en un espacio con el tiempo sostenido donde solo existe la felicidad, que me propongo repetir. Lo aviso.

Dándose amor
Tórtolas en el cable
Cerezas rojas

Alhalil, Benafer 26 de junio de 2018

HAIBUN con Hokku

MARACUYÁ

Foto de Boro García, tomada en Benafer (Castellón)

El maracuyá

Esta mañana he salido a dar una vuelta, mi paseo matutino por los alrededores y de paso he visitado el campo de unos amigos en Benafer (Castellón) España y para mi sorpresa me encontré con esta flor y con su fruto, aunque en lugar de color verdoso, era de color rojo anaranjado.
Leyendo en Internet en una página llamada “El cocinillas” contaba esto: Desde siempre hemos oído el nombre de esta fruta tropical, acompañada de un “apellido”: maracuyá, la fruta de la pasión. Pero, ¿por qué la llamamos así? Se produce y crece en América del Sur, en países como Brasil, Colombia, Bolivia, Perú y Ecuador; y quizás por este motivo no me llamaba la atención su sobrenombre, ya que yo lo achacaba al carácter latino de sus lugares de procedencia.
Pues bien, ayer estaba echando un vistazo a mi twitter y leyendo un poco, cuando me topé con la verdadera causa, muy relacionada con la época del año en la que nos encontramos. Esta fruta tropical –rica en vitamina C y fuente de proteínas, minerales e hidratos de carbono– proviene de la planta homónima, y posee una flor muy llamativa y especial: la pasionaria. Su apariencia es similar a una corona de espinas y los colonizadores españoles al verla, relacionaron sus elementos con los que se usaron en la Crucifixión de Jesús y bautizaron al maracuyá como el “fruto de la Pasión”.
Si indagamos un poquito más, descubrimos que su estructura pentarradial recibió una interpretación teológica. Sus cinco pétalos y cinco sépalos simbolizan diez de los doce apóstoles (todos salvo Judas Iscariote y Pedro), y los cinco estambres representarían los cinco estigmas. Por otro lado, los tres pistilos (de color más oscuro en la parte superior) corresponderían a los tres clavos de la cruz; y por último, la mayoría de sus variedades presenta un color morado o púrpura, tonalidad característica de la Semana Santa cristiana.

Haiku:

En mi camino
flores de la pasión
Amable estío

Alhalil, 28 d’agost 2017

Haibun: Amor de verano

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AMOR DE VERANO

Poco a poco los tenues colores del atardecer se van apagando. Se imponen los grises perlados con la presencia de la luna. Hace calor y las ventanas abiertas de la ciudad, ofrecen un escenario multidisciplinar de decorados. Hace un buen rato que se han marchado las alondras a sus nidos, situados habitualmente bajo el  alero de los tejados y de las cornisas. Ellas anunciaron hace unas horas con su danza del agua, la llegada de las nubes de verano que han dejando una leve y orvallina lluvia, maquillando por unos momentos las calles, sin apenas dejar charcos. Los adoquines de piedra rezuman vapor de agua y las farolas se encienden para reflejar en la húmeda acera las sombras de los edificios y, las siluetas de las personas que transitan por ella. Imperturbables y haciendo caso omiso a una sinfonía de pisadas en la acera, una pareja de enamorados se ha refugiado en el portal, desconectados del mundo que les rodea.
Abrazados, casi sin moverse y dejando escapar algún ligero gemido, se entregan todo el cariño acumulado que sellan con un largo y efusivo beso, mientras  un rosario de luces, imitando a las luciérnagas, despiden con el ocaso otro verano.

HOKKU

Cantan los grillos
Las noches de verano
Besos de adiós.

Alhalil, 24 d’agost 2017

Haibun

Haibun 1

CUATRO DE DICIEMBRE

 

silla-blanca-de-metal

Tras varios días de lluvia continuada, me animo a visitar la estancia de las letras y el relax. La escalera con una alfombra de hojas caídas del Caicabero, me adelanta la estampa que veré de la terraza que rodea el taller de versos. Faltan tres escalones y, el velamen del cenador, flota como cabellos al viento, mostrando un escenario único e irrepetible. Observo en vivo una lluvia de hojas balanceándose, contorneándose y planeando en su caída sobre un manto ya formado de hermanas que cayeron antes. Un despliegue de formas, figuras y tonalidades verdes, rojas, anaranjadas y amarillas, alfombran toda la estancia de mi lugar de descanso. Cubren la silla de metal y la mesa del cenador. El techo de la pérgola está invadido de hojas mojadas, algunas muertas mostrando el ocre ceniza de sus cuerpos, que dejan pasar tenuemente la luz del nuevo día. Al invadir la terraza mis pies, se escucha una armonía musical según avanzo y voy pisando el manto de hojas muertas que crujen, poniendo ritmo musical al paso de mi cuerpo, al tiempo que los jilgueros y gorriones anidados, emprenden su vuelo alarmados cuando interrumpo sus juegos. Hay en el cielo de esta mañana mágica, unas pocas nueves que pasean sus tenues cuerpos de algodón flotando aislados bajo el azul del alba, que se refleja en las aguas del riachuelo. El campo de cerezos desnudo y un enjambre de zarzales invaden el huerto de caquis abandonado que aún luce, anaranjados, los últimos frutos del otoño. Saco mi cuaderno y mi lápiz negro y amarillo y despejo el asiento de la silla blanca de metal oxidado, cubierta de hojas del Caicabero y un despliegue de vainas con semillas que esperan su oportunidad de germinación. Nace un Hokku y un Haiku.

 HOKKU

Mueren las hojas

Planeando hasta el suelo

Viento de otoño

HAIKU

Caen las hojas

volátiles al suelo

viento de Otoño

Alhalil, 4 diciembre 2016